Exposición Virtual
Fecha de inauguración : 22 de Febrero de 2014

Antonio Rascón Arévalo

Conozco a Antonio Rascón mejor que a ningún otro fotógrafo. He visto buena parte de las fotos que ha hecho durante los últimos tres lustros y si tuviera que resumir su trabajo en una sola palabra me quedaría con el término: "esencial".

Antes de decidirme por esa palabra eché un vistazo al diccionario, para estar seguro de que "esencial" es una buena forma de resumir el trabajo de Antonio Rascón. En el diccionario pude leer:

    esencial.
      (Del lat. essentialis).
      1. adj. Perteneciente o relativo a la esencia. "El alma es parte esencial del hombre".
      Real Academia Española (c) Todos los derechos reservados

Ahora ya estoy seguro de que esa es la palabra que andaba buscando. Eso es justo lo que yo quería decir.

Por supuesto que no todas las fotografías de Antonio Rascón son esenciales. Él hace fotos de todo tipo: bodegones, retratos de estudio, reportajes de viajes, . . . incluso trabajos de laboratorio digital para terceros. Pero una característica omnipresente en su obra es muy similar al ejemplo que utiliza la Real Academia Española para aclarar el significado de "esencial": "El alma es parte esencial del hombre". Justo eso es lo que logra Rascón con sus fotos: captar el alma de las personas, e incluso de las cosas, diría yo.

Me refiero a que entre sus fotografías hay muchas imágenes que no tienen nada especial. No son instantáneas de un momento culminante, ni retratan a una persona importante, ni capturan un paisaje espectacular . . . son fotos sencillas . . . pero te atrapan. No hay forma de dejar de mirarlas.

Y ese ha sido el criterio que hemos seguido a la hora de seleccionar una docena de fotografías para exponerlas en esta página. Algunas son fotos tomadas en algunos de sus últimos viajes (Estambul, Berlín, Ámsterdam, o su querido Portugal) otras son escenas de Mormentelos (un pueblecito orensano con el que tiene una relación muy especial) y otras, en definitiva, son fotografías tomadas en cualquier momento de su vida.

Esto último es algo importante: "en cualquier momento de su vida", porque la fotografía es una parte importante de su vida. Tengo una buena amistad con Antonio Rascón, así que nos hemos visto bastantes veces en los últimos años: a veces hemos quedado para tomar un café, otras hemos ido a ver una exposición, en ocasiones hemos quedado para comer, o cenar, con amigos o con la familia . . . da igual, siempre, en todos los casos, sin excepción, Rascón siempre llevaba una cámara fotográfica con él.

A veces le he sugerido la posibilidad de cambiar, de hacer fotos más comerciales, más fáciles de "vender". Afortunadamente no me ha hecho mucho caso. Su estilo minimalista puede que no sea muy rentable económicamente, pero . . . ¿qué decir? . . . ¡lo que decía antes! . . . es esencial.

Antonio Rascón nunca ha sido muy partidario de las series fotográficas. Según su forma de ver la fotografía cada foto es diferente a todas las demás y debe tener sentido en sí misma. Obviamente eso dificulta mucho su trabajo, porque, a veces, algunos fotógrafos, cuando tenemos una buena idea la explotamos durante meses, incluso durante años. Pero Antonio no trabaja así. Él no abusa de los temas, no se aprovecha de ellos, no los explota . . . cada foto es una foto nueva.

Al margen de este peculiar planteamiento del concepto fotográfico. Técnicamente Rascón es un fotógrafo excelente. Ya lo era cuando trabajaba en su laboratorio foto-químico de la calle León. Todo perfectamente ordenado y listo para realizar un trabajo meticuloso, de precisión. Buscando la perfección. Siempre me llamó la atención su predisposición a repetir un trabajo porque no había quedado perfecto. No importaba si la imperfección era minúscula, casi inapreciable. No importaba si eso implica invertir un considerable número de horas. No importaba si había que gastar mucho papel fotográfico y muchos líquidos. No era cuestión de la que la copia tuviera que gustarle al cliente, era cuestión de que la copia tenía que gustarle al propio Rascón.

Esa inquietud por obtener copias fotográficas perfectas la ha mantenido en su nuevo "laboratorio digital" de la calle Agustín de Foxá, donde realiza tanto trabajos de estudio, como positivado digital.

Probablemente, si quisiéramos tener una imagen retrospectiva del trabajo de Antonio Rascón, hubiera sido mejor seleccionar fotografías en blanco y negro. Pero esta no es una muestra retrospectiva sino una pequeña colección de fotos que pretenden mostrar todo lo que decíamos al principio de esta presentación y para eso nos viene mejor el color. Vamos a ver unas cuantas fotografías, todas ellas en color, en las que no se "abusa del color", no son fotos muy saturadas, ni excesivamente enfocadas, . . . son fotos sencillas, que consiguen mostrarnos lo esencial de las cosas con las que nos cruzamos.

Para terminar, antes de pasar a mostrar directamente las doce fotografías, sólo me queda destacar una cosa más de Antonio Rascón: es un buen amigo. Y ser un buen amigo cada vez es algo más importante. Cuando somos niños, hacemos varios buenos amigos cada día. De adolescentes, hacemos varios buenos amigos cada año. Pero, a estas alturas de la vida, hacer un buen amigo no es un asunto trivial. ¡Por eso es tan importante!


(c) Antonio Rascón Arévalo
Puente Galata. Estambul.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Enriqueta y Paco. Mormentelos. Orense.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Estrella está en casa. Mormentelos. Orense.


(c) Antonio Rascón Arévalo
JOGAPA. Madrid.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Metro. Berlin.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Pedalos. Mira. Portugal.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Solar. Madrid.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Playa de San Lorenzo. Gijon.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Cines. Madrid.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Feit. Madrid.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Gebakkraam. Amsterdam.


(c) Antonio Rascón Arévalo
Portal. Berlín.



 
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