Artículo fotográfico
Fecha de publicación : 1 de Julio de 2011

Ensayo en el Corral de Comedias


Historia del Corral de Comedias de Alcalá de Henares, en forma de cuasi-tweets

En un mes de abril de 1499, exactamente el día 13, una Bula del Papa Alejandro VI autorizaba al Cardenal Cisneros a la creación de la universidad de Alcalá de Henares.

Algunos años después, los Catedráticos de Retórica de la Universidad, como colofón al curso, pedían a sus alumnos que realizaran representaciones de obras clásicas en latín.

El objetivo principal de ese ejercicio consistía en "fomentar la predicación y la seguridad en el comportamiento". Por eso las representaciones se realizaban delante de espectadores.

Tanto unos como otros - alumnos y público - se fueron aficionando a interpretar y contemplar todo tipo de tragedias, dramas y comedias.

Algunos autores de comedias de la época arrendaban patios de posadas para la interpretación de sus obras, cobrando una entrada a los asistentes.

Todas las representaciones tenían que conseguir una licencia previa, que era otorgada por el Rector, si se celebraban en la Universidad, o por el Corregidor, si se celebraban en la Villa.

El gusto por las representaciones se generaliza de tal manera que llega a ser contraproducente para los estudiantes, que “se distraen y retrasan sus estudios y ejercicios de letras”.

El Rey prohíbe las representaciones "más días que los domingos o fiestas de guardar, para evitar la distracción de los jóvenes dedicados a las letras, bajo pena de 10.000 maravedíes al juez que las consistiere".

El 13 de octubre de 1601 Francisco Sánchez, carpintero, solicita licencia a la Villa para construir un Corral de Comedias en unas casas que tenía recién compradas en la Plaza del Mercado.

La Plaza del Mercado era el centro urbano de Alcalá de Henares y lugar de celebraciones religiosas y profanas. ¡El mejor sitio para levantar un Corral de Comedias!

Se trataba de edificar un centro cuya dedicación principal sería el teatro, aunque también podría hacer de posada; en vez de las ya existentes posadas, que también podían hacer de teatro.

Francisco Sánchez era mucho más que un carpintero, en realidad, en términos actuales, ejercía de empresario. Como propietario del Corral se obligaba a pagar dos ducados a la Villa por cada día de representación.

Francisco Sánchez corrió con todos los gastos de construcción y, a cambio, consiguió que “sólo en el dicho patio se pueda representar y no en otra parte ninguna”.

El Corral de Comedias de Alcalá de Henares se levantó al estilo del exitoso Patio de Comedias de la Calle de la Cruz en Madrid.

El nuevo teatro funcionaba también como casa de huéspedes para soldados, eso sí, con la condición de que dejaran sus habitaciones libres los días de representación.

En el reglamento del Corral se estipula que debe acudir un alguacil a las representaciones para “cuidar de que no haya ruidos, ni alborotos, ni escándalos y de que los hombres y mujeres estén apartados”.

Los espectadores estaban literalmente apretujados y se producían “abusos y desordenes, tirándose a los intérpretes naranjas, dulces, manzanas, castañas y otras cosas que sólo producen inquietudes, desazones y camorras”.

Se estipula multa de cuatro ducados y cuatro días de cárcel por la primera vez, para los causantes de los desordenes.

El Corral va pasando por varias manos hasta que en 1673 la Cofradía Sacramental de la Parroquia de Santa María la Mayor pasa a ser copropietaria del teatro.

La Sacramental comienza a explotar el teatro, al principio alquilándolo a terceros, normalmente hermanos cofrades, y luego por sus propios medios.

En el Corral había un lugar donde se despachaba aloja, una bebida hecha de agua, miel, especias y vino peleón. Esta mezcla tenía mucho éxito entre la concurrencia.

En 1746 la Cofradía Sacramental se erige como único propietario del Corral de Comedias de Alcalá de Henares.

En esa época el Corral se transforma en coliseo neoclásico. Se techa su patio mediante una cúpula sostenida por un entramado de vigas que mejoró mucho la acústica.

En el siglo XIX, su etapa romántica, se construyeron los palcos en dos plantas elípticas alrededor del antiguo patio empedrado.

A principios del siglo XX se instaló una pantalla de proyección para convertirlo en cine, y como tal se mantuvo hasta los años 70 de dicho siglo.

Cuando el cine se cerró el Corral estuvo a punto de ser derruido, pero en los años 80 comenzó una lenta y rigurosa restauración que duró hasta el año 2003.

En la actualidad el Corral de Comedias de Alcalá de Henares es un teatro-museo plenamente vivo, donde se continuan realizando representaciones.

De alguna manera, durante las representaciones de hoy en día, aún se siente por allí la presencia de los perezosos estudiantes y de los pendencieros espectadores de comienzos del siglo XVII.


Ensayo de "Los caprichos del Cavalier Merula", interpretada por la Compañía "La Caravaggia", bajo la dirección de Lluís Coll, con Marta Infante como mezzosoprano

El Corral de Comedias de Alcalá de Henares es una preciosidad. Su aspecto exterior es el de un pequeño teatro romántico y precisamente su reducido tamaño le dota de un aíre intimista que hace que las representaciones que se celebran en él sean muy especiales. Además, de alguna manera, está por allí flotando el cargado ambiente teatral que se ha ido acumulando en el Corral durante algo de cuatro siglos de interpretaciones. Quedan muy pocas cosas del aquel Corral de Comedias original, pero lo poco que queda está muy bien cuidado, y da gusto estar allí.

El pasado 19 de junio, dentro del programa de música del Corral de Comedias, el grupo La Caravaggia interpretó “Los caprichos del Cavalier Merula”, una serie de canciones del seicento italiano compuestas por Tarquinio Merula, Dario Castello, Andrea Cima, Biagio Marini y Andrea Falconieri.

Las fotos que se presentan a continuación fueron tomadas en el ensayo que se celebró unas horas antes cuando, los integrantes de La Caravaggia (Daniel Espasa, Miguel Rincón, Rami Alqai, Joaquim Guerra, Jordi Giménez y Guacalupe del Moral) junto a la mezzosoprano Marta Infante y bajo la dirección de Lluís Coll) interpretaron parte del programa. Mientras tanto los técnicos de iluminación (para mi desesperación) probaban distintos tipos de iluminaciones, cada una de las cuales producía sus propias dominantes en las fotografía que yo iba tomando.


Reportaje fotográfico

(c) Mamuga

Foto nº 1

El techo, los palcos y el patio de butacas del Corral de Comedias de Alcalá de Henares, vistos desde el escenario


(c) Mamuga

Foto nº 2

Espectadores atendiendo a las explicaciones durante una visita guiada al Corral de Comedias


(c) Mamuga

Foto nº 3

El director Lluís Coll, bien repanchingado, supervisando el ensayo


(c) Mamuga

Foto nº 4

Este teatro tiene una atmosfera muy especial y romántica, incluso durante un simple ensayo


(c) Mamuga

Foto nº 5

Marta Infante, la mezzosoprano solista, sentada en el patio de butacas escuchando el ensayo


(c) Mamuga

Foto nº 6

En el patio de butacas una única espectadora atiende al ensayo


(c) Mamuga

Foto nº 7

El espectacular techo del Corral de Comedias de Alcalá de Henares


(c) Mamuga

Foto nº 8

Todas las luces de ambiente apagadas, salvo las bombillas-vela


(c) Mamuga

Foto nº 9

Guadalupe del Moral (Violín), Rami Alqai (Viola de gamba), Miguel Rincón (Guitarra barroca), Daniel Espasa (Clave), Joaquim Guerra (Bajón), Jordi Giménez (sacabuche) y Lluís Coll (Flauta barroca)


(c) Mamuga

Foto nº 10

Sobre el empedrado original del Corral de Comedias de 1601 se levanta el nuevo escenario


 
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