Artículo fotográfico
Fecha de publicación : 1 de Diciembre de 2010

Pagos de Viña Tondonia


Estaba yo preparando un viaje a La Rioja y pregunté en RiojaFoto (un excelente grupo de fotógrafos riojanos) por la mejor bodega que se pudiera visitar. Montereal, una de las moderadoras de RiojaFoto, me dijo: "De Haro hablan muy bien de las Bodegas López de Heredia, dicen que son de las mas antiguas". Luego Antortiz, otro de los moderadores, me lo confirmó: "Yo te recomiendo, como dice Montereal, alguna bodega de Haro. Las tienes de todos los tipos, pero efectivamente López de Heredia se lleva la palma". Así que la decisión estaba tomada: le dedicaría un día completo a esa bodega.

¡Fue un acierto!


(c) Mamuga

Foto nº 1

Por la mañana hicimos una pequeña caminata, de unos ocho kilómetros, por el antiguo Camino Medieval que conducía desde La Rioja al País Vasco. Empezamos en las instalaciones de las Bodegas López de Heredia, las más antiguas de Haro, recorrimos los Pagos de Viña Tondonia, que están situados en un meandro del río Ebro, llegando hasta al emplazamiento de lo que iba a ser el Castillo de la Bodega, sueño apenas esbozado del fundador de la Casa y, finalmente, regresamos a la Bodega.

En esta panorámica tomada desde el Camino Medieval se ve, a la izquierda el pueblo fluvial de Briñas, al fondo la Sierra de la Demanda y a la derecha la loma donde Rafael López de Heredia y Landeta, fundador de la bodega, tenía pensado construir el castillo.


(c) Mamuga

Foto nº 2

Todo el recorrido lo hicimos acompañados de un excelentísimo guía, creo recordar que se llamaba Lorenzo, que nos contaba las cosas con la sencillez y la elocuencia de quien habla de lo suyo, no porque Lorenzo perteneciera a la familia López de Heredia y sea dueño de esas tierras, sino porque ha vivido allí desde siempre y habla de lo que ha sido su vida y conoce profundamente. Así que hablaba de lo suyo. Fue una delicia escucharle.

Según nos contó Lorenzo, la calidad de las uvas depende de muchos factores, pero, sin duda, uno de los más importantes es el pago del que provienen. Un pago es una pequeña parcela dentro de la finca que, bien porque mantiene una temperatura media ligeramente superior, bien porque esta protegida de las heladas, bien porque su tierra es menos pedregosa, o bien por cualquier otra circunstancia, el caso es que allí se producen unas uvas que pueden llegar a dar un vino de diferente calidad que las de otro pago situado a sólo cincuenta metros de distancia.


(c) Mamuga

Foto nº 3

La madera es lo que le da el carácter a un buen vino. Desde que los romanos descubrieron que la mejor forma de conservar vino era almacenándolo en tinas de madera, ese ha sido un factor determinante a la hora de "construir" un vino. En la actualidad, en muchas bodegas, en realidad en casi todas, se está sustituyendo la madera por acero inoxidable para la fermentación inicial. Pero esto no sucede en esta Bodega, donde tanto la fermentación como la posterior crianza continúa haciéndose en recipientes de madera y con procedimientos naturales y artesanos.

Precisamente por eso me gustó tanto esta bodega. Cuando la visitas no tienes la impresión de estar en una Planta Industrial donde se fabrica vino, ¡aquello es algo diferente: es una bodega! Todos los detalles indican que te encuentras en un lugar especial, por ejemplo, los suelos estaban manchados de un precioso color vino, dado que la vendimía había sido la semana anterior a nuestra visita, el color burdeos era muy fuerte; . . Me pareció significativo ver como, probablemente un cubero, había esculpido en madera un carro tirado por mulas, en el que se transportan tinas de vino. ¡No se puede hacer buen vino sin saber mucho de madera!


(c) Mamuga

Foto nº 4

En la bodega hay vinos históricos. Y, cuando digo históricos, me refiero a ¡históricos! Vinos muy antiguos para beber en momentos muy especiales. No pude resistir la tentación y compré unas botellitas de vino de 1982 (no muchas porque, ciertamente, no son nada baratos). Pero las había incluso mucho más antiguas.

Las Bodegas López Heredia están sucias. ¡Muy sucias! . . . . pero es que aquello no es un museo, ni un lugar acondicionado para hacer visitas turísticas . . . es un lugar donde tanto las cubas como las botellas deben reposar durante largos periodos de tiempo, en oscuridad y . . . . en definitiva . . . . criando polvo.


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Foto nº 5

Para hacer vino la primera tarea consiste en aplastar las uvas para obtener el mosto. Tradicionalmente esta operación se hacía con los pies, después se pasó a utilizar prensas manuales de madera, como la que se ve en esta foto, y en la actualidad casi todas las bodegas utilizan prensas neumáticas.

Después es necesario realizar la fermentación, sin la cual el mosto seguiría siendo mosto, sin convertirse en vino. Para ello se emplean unas enormes cubas, como las que se ven al fondo de esta fotografía. Estos depósitos también solían ser de madera, aunque en la actualidad ya sólo, salvo raras excepciones, se emplean cubas de acero inoxidable.

Bodegas López de Heredia continúa aferrada a los procedimientos de vinificación tradicionales: presas de madera, cubas de madera, . . . no soy especialista en el tema y no puedo asegurar si realmente esto es definitivo a la hora de lograr un vino excelente pero, la verdad sea dicha, mi intuición me dice que sí.


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Foto nº 6

La siguiente fase es la maduración del vino, que debe realizarse en toneles de roble, francés o americano, según el caso, que deben tener, al menos en el caso de La Rioja, una capacidad exacta de 225 litros.

López de Heredia es la única bodega española que mantiene su propio Taller de Tonelería, donde se construyen y reparan, de forma completamente artesanal, todas las barricas utilizadas en la crianza de sus vinos.


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Foto nº 7

Incluso una bodega de tamaño medio y gestionada de forma tradicional, como esta, tiene que tener cientos y cientos de barricas en las que se cría el vino. El proceso es lento y muy manual: cada barrica tiene unas anotaciones realizadas con tiza y, de vez en cuando, se realiza una prueba para comprobar como va evolucionando el vino que contienen y, en función del resultado, se toman decisiones sobre el futuro de ese vino y, por supuesto, se modifican las anotaciones realizadas con la tiza para que sirvan como referencia para la siguiente cata.


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Foto nº 8

Al final de una largísima galería, excavada hará unos cien años, se sale a una especie de terraza literalmente pegada al Río Ebro. El río es un elemento crucial en La Rioja, donde se cultivan las mejores hortalizas y verduras del mundo (incluso alguien tan poco amante de las verduras como yo cambia de opinión ante esos productos tan exquisitos). También el río, como no, es definitivo para que los vinos de La Rioja sean tan valorados. Especialmente en Haro, el trazado del río crea un microclima ideal que resulta decisivo para cultivar los viñedos de forma óptima, y también para el posterior proceso de crianza y conservación.


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Foto nº 9

Finalmente, tras su crianza en madera, el vino debe pasar cierto tiempo reduciéndose en una botella donde no entre el oxígeno. Este proceso, donde se producen esos matices aromáticos que se suelen llamar "bouquet", puede durar desde sólo unos meses hasta muchos años.

El mejor sitio para que se desarrolle este lento proceso es una cueva donde la temperatura sea constante, la humedad alta y la luz escasa. En esta bodega construyeron, literalmente hablando, una larga y enorme galería artificial, similar a las que podríamos encontrar en una mina, donde las botellas reposan antes de salir al mercado.


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Foto nº 10

La zona de la galería donde se conservar los vinos más viejos, y por tanto más valiosos, está guardada con siete llaves. Se encuentra en un lugar muy cercano al río, completamente a oscuras y sólo nos dejaron verla desde fuera y con la condición de no utilizar flashes, así que tuve que tomar esta foto con una sensibilidad de 6.400 ISO y, sorprendentemente, no salió demasiado ruido en la fotografía. Haciendo fotos en estas condiciones tan complejas es donde se nota la calidad que se puede obtener con una buena cámara.


(c) Mamuga

Foto nº 11

Para terminar la visita a las bodegas López de Heredia volvimos a salir al patio donde hacía apenas unos días habían estado prensando uvas. Aun se podían ver los rudimentarios filtros utilizados y el intensísimo color burdeos que había quedado impregnado por todos los lados.

El día fue perfecto: por la mañana los Pagos de Viña Tondonia, por la tarde la bodega . . . sólo hubo una cosa que salio mal: ¡no pudimos comer chuletas asadas sobre sarmientos! Lorenzo, la persona con la que hicimos la visita de por la mañana, nos había recomendado un restaurante donde, según nos dijo, las hacían fenomenalmente, pero cuando llamamos para reservar ya no quedaban mesas. ¡Habrá que volver a ir!


 
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